jueves, 5 de noviembre de 2015

Cristales rotos

Abro los ojos y me cuesta enfocar, veo borroso. La boca esta seca y me sabe amarga. Intento alzar la cabeza y un dolor desorbitado me golpea el craneo. No recuerdo que hice anoche, creo que salí, esta es la peor resaca que he tenido en mi vida. Fuerzo la memoria, bah me duele demasiado la cabeza, después de un ibuprofeno quizás lo intente de nuevo. Intento llevarme las manos a los ojos para frotármelos, sin éxito. ¿Que coño pasa? Ahora lo noto, las manos están atadas a la espalda...no entiendo que sucede. Comienzo a hiperventilar, la angustia se está adueñando de mi, noto el sudor frío recorriendo mi espalda, el invitado del miedo que nunca falla. Un momento, debo concentrarme en lo que puedo ver, en mis sentidos, nunca fui empirista pero este es el momento más adecuado para mi conversión.
Consigo ver, estoy sentado en una silla de metal, en lo que parece un especie de sótano. Intento forcejear para liberar mis manos pero noto la fricción con el plástico, parece que han usado unas presillas. Las paredes son de cemento, no hay nada en la sala a excepción de mi silla y un espejo colgado justo delante mía a unos 5 metros. Huele a rancio, a humedad y a muerte, no se como describirlo pero es un olor que nunca antes había percibido, o quizás si. No hay ni una sola ventana, la poca luz que hay sale de dos lamparitas de techo creando un ambiente bastante lúgubre por la situación, pero a la vez siendo agradable sino fuera porque estoy retenido contra mi voluntad. Hay una puerta de metal, también procuraré tenerla controlada.
Oh dios, otra vez ese dolor infernal, así no hay quien se concentre. En mi colegio me llamaban “El horchata”, nunca me ponía nervioso, la primera vez que nos tocó exponer en clase, todos mis compañeros estaban hechos un flan, se trababan y temblaban como si les fuera a dar un ataque de nervios, yo casi ni pestañeé. Fui elegido delegado por esa misma cualidad, podía hablar con los profesores sin que asomara en mi la duda o la desconfianza, nada era capaz de crear en mi una brecha de intranquilidad. Por culpa de esto, me tocaba a mi siempre pedir en los restaurantes, llamar por teléfono para cualquier asunto, aunque también me vino bien a la hora de ligar. Esta misma frialdad es la que me ha hecho parecer un psicópata alguna que otra vez. Y pensar que esta absurda situación casi me descompone. Seguro que es un estúpida broma de mis amigos, no puede ser otra cosa.
Vuelvo a examinar mi alrededor, en busca de alguna clave que se me haya pasado, compruebo que la silla está anclada al suelo, no puedo moverla. Además mis piernas también están atadas. Empiezo a aburrirme, si lo que quieren es oírme suplicar para después reírse de mi, la llevan clara. Bajo la cabeza y un olor a perfume de mujer me llega lejanamente desde el cuello de mi camisa lo que me transporta a un recuerdo de anoche.
Recuerdo que bailé con dos hermosas señoritas, oh si claro fui al Club Palace y ligue claramente. Estuve coqueteando con las dos toda la noche, ambas me seguían el juego, la jugada olía a fantasía clara. Las invité a unas copas y les dije de ir a mi casa, accedieron...creo. Esa parte de la historia se me vuelve borrosa, aunque obviamente nadie me dice que no. Lo que no entiendo es en que momento llego hasta aquí.
Un fogonazo me ciega durante unos segundas y zas, me ponen algo en la cabeza que me tapa la visión, puede ser una capucha negra, la cuestión es que ahora no veo nada. Decido utilizar el resto de mis sentidos, escucho pasos que van por toda la habitación, solo un par de pasos, es una persona. Escucho el tic-tac leve de un reloj de pulsera.
Venga chicos, ¿vamos a jugar todo el día a esto? Os ha salido mal la broma, no tengo miedo. Tengo hambre, pedid unas pizzas.
No encuentro respuesta a mis palabras que chocan contra el atronador silencio.
Al final, vais a conseguir que me mosquee, y ya sabeis que cuando eso sucede....
Antes de acabar la frase recibo un espantoso golpe en la cabeza, vuelve el negro.....
Joder...como me duele. Ya me han quitado la capucha aunque lo que ven mis ojos me hace desear volver a tener algo tapándolos. De la impresión vomito, o quizás del dolor de cabeza, aprieto fuerte los ojos y respiro profundamente. Solo espero que al volver abrirlos todo esto solo sea una broma macabra y que todo haya acabado. Mas mis deseos no se vuelven realidad, sigo estando aquí atado y mi pareja de conejos yacen decapitados delante mía. ¿Que clase de ser es capaz de hacer daño a unos animales indefensos?
Comienzo a comprender que esto no es un farol, nadie por una simple broma mataría a la mascota de nadie. Esos conejos llevaban conmigo 4 años y les había cogido cariño, quien quiera que sea pagará caro. Al menos este numerito me ha quitado el apetito. Me concentro para intentar relajarme, pero no lo consigo y reuniendo todas las fuerzas que me quedan lanzo un grito al vacío, a mi cárcel. Si hay alguien cerca lo escuchará.
Lo intento varias veces y mi estruendo no trae consecuencias. He perdido la noción del tiempo, no se cuantas horas puedo llevar aquí. Estoy seguro de que alguien me está observando, lo noto. Sabéis cual es esa sensación, ¿Verdad? Noto sus ojos clavados en mi y la rabia toma posesión de mi cuerpo:
-¡Eh tu, cabronazo! ¿Que quieres de mi? Sal aquí, desátame y lucha como un hombre. Voy a destrozarte, se que me estás escuchando, nadie me jode y queda impune. Acabaré averiguando quien eres.
Tras 10 minutos soltando improperios, un pitido desagradable por un altavoz me hizo callar, recordándome el dolor de cabeza maldito que me consumía. Esperaba que tras el pitido una voz distorsionada como la de las pelis me hablara, pero en lugar de eso solo recibí la pura ignorancia. Intenté gritar otra vez a ver si volvía a obtener una respuesta, aunque fuera ese impersonal pitido. Pero esta vez no funcionó, quien quiera que sea me deja ahogarme en mis propios gritos. Solo paro para dormir, por hoy le pongo fin a esta actuación.
Despierto. Ya no estoy en la silla, ni estoy atado, han quitado los conejos muertos y mi vómito, todo un detalle, apesta a lejía. Me siento desconcertado, están jugando conmigo, ahora me desata, ¿con que fin? Me estoy cansando de ser una pieza de su juego. No me atrevo a moverme del suelo, esta situación comienza a ser demasiado, nadie tendría que pasar por algo así. Mi cabeza me dice que me quede aquí tumbado eternamente, que me deje morir, pero el instinto de un animal en peligro es más fuerte, mi instinto de supervivencia me hace moverme y buscar la más mínima posibilidad de salir de esta habitación cochambrosa.
Sé que es absurdo, pero me levanto y corro hacia la puerta a comprobar que está cerrada, coloco la mano sobre el pomo y lo hago girar, pero cuando voy a empujar la puerta noto que algo la bloquea y ceso en mi intento. Corro hacia el espejo y trato de tirarlo al suelo pero esta anclado a la pared y no se mueve ni un ápice. La silla ha desaparecido y en su lugar me han dejado un sobre blanco. He debido estar tumbado sobre él y no me he dado cuenta. Rescato el sobre del suelo y lo abro, pero me quedo paralizado....¿De verdad quiero seguir participando? No, pero es la única manera de sobrevivir, es lo único que puedo hacer. Al abrir me encuentro una nota escrita en sangre, es muy concisa:
Vas a morir. No hay nada que puedas hacer. Espera instrucciones y si eres bueno, quizás no te duela.
En un principio al leerlo, la nota cae de mis manos y seguidamente, hinco la rodilla en el suelo. Intento dominarme pero ya es imposible, apelo a la compasión que pueda tener el monstruo que está al otro lado de la puerta sollozando como un crío:
Por favor, se que no he sido un ciudadano modelo, pero tampoco merezco la muerte. Dime al menos que he hecho para merecer tal castigo. Imploro tu perdón, haré lo que haga falta, por favor suéltame, no se quien eres, ni donde estoy. No sé nada. No tienes porque hacer esto. Te daré dinero, te daré lo que me pidas.
Las lágrimas invaden mi discurso sin que pueda hacer nada. En el fondo sabía que esto podía pasar. Lo he leído en muchos relatos, lo he visto en muchas series de TV y películas. Pero jamás pensé que esto tuviera cavidad fuera de la fantasía, de la ficción. Ahora mismo solo soy una marioneta, ni si quiera una marioneta, ojalá fuera una marioneta. ¿Que por que? Estas no piensan, no tienen que preocuparse por nada y sin embargo yo estoy aquí preocupado por algo que se que no puedo cambiar. Soy puro derrotismo, quien me lo iba a decir....
Sin previo aviso el espejo rota a la derecha mostrando una abertura y dos objetos caen al suelo. Me acerco con cuidado, es una caja y otro maldito sobre. ¿Porque no habla conmigo? Saber que voy a morir y que no habrá nadie a mi lado, nadie que lo sepa, nadie que me eche en falta.... ¿que he hecho mal? Si pudiera vivir otra vez, viviría de otra manera...... ¿A quien pretendo engañar? Sería igual de imbécil. Abro el sobre y leo:
Hay cosas que son peores que la muerte, tu decides hasta donde llega tu límite. Pronto comenzará el espectáculo.
Abro la caja, hay una pistola, compruebo la recamara, hay una bala, solo una. Creo que hasta este preciso momento no he sido plenamente consciente de que voy a morir aquí. Al menos ha tenido el detalle de dejarme elegir cuando muero, esto dura hasta que yo quiera. Pero lo cierto es que no quiero morir, no quiero suicidarme. Y no es por ningún rollo religioso que me diga que iré al infierno si lo hago, el infierno sé que me lo tengo ganado desde hace tiempo, no, no quiero apretar ese gatillo porque aún me quedan cosas por hacer, sueños por cumplir.
Se vuelve a mover el espejo y esta vez cae una botella de agua seguida de un regimiento de arañas, las hay de todo tipo grandes, pequeñas, de colores.....no se como se ha enterado de mi pánico a las arañas. Pero no pienso darle el gusto, siempre quise superar mi miedo, si me quiere muerto tendrá que venir en persona y enviarme al otro barrio. En mi afán de querer superar mi miedo investigué mucho sobre estos bichos y por ello se diferenciar las venenosas de las que no. Me abro paso a base de pisotones, primero a por las venenosas, luego iré a por mi premio: esa botella de agua. Noto como me suben por las piernas, se han colado por mis pantalones tengo ganas de llorar joder, que sensación más desagradable, puedo sentir cada una de sus patitas trepando. Al fin cojo la botella y corro hacia el otro extremo de la sala, me quito la camisa y los pantalones, tengo el cuerpo lleno de ronchas pero por la adrenalina no puedo sentir el dolor. Abro la botella y dios, no es agua, es vodka. Me va a permitir un trago antes de morir, que considerado.
Las arañas ya están por toda la habitación he censado en mi intento de matarlas a todas, debo reservar las fuerzas para una causa mayor. Han pasado horas desde que se comunicara conmigo, ¿pero cuantas? Cuanto tiempo llevo aquí encerrado o cuanto tiempo me queda son incógnitas. Solo puedo hablar conmigo mismo, en estos momentos me gustaría ser creyente, rezar y hablar con Dios, dicen que escucha a cualquiera. Pero no puedo, deseche la fe hace demasiado tiempo. En las últimas horas la idea de taladrarme la sien con una bala 9mm no me ha parecido tan mala. Estoy tumbado apestando a vodka, borracho, con decenas de arañas recorriendo mi cuerpo, no puedo ir a mejor, esto solo cabe que vaya a peor. Cualquier resquicio de esperanza ha sido eliminado de mi mente, cojo la pistola la monto y voy a apretar el gatillo.
¡Boom! Madre mía como me pita el oído, ¿por que no estoy muerto? Compruebo el casquillo, era una bala de fogueo. Lo único que me quedaba que era la decisión me ha sido arrebatada, no cuento ya como persona, me ha quitado lo último que me quedaba. Ha ganado el juego. Una vez que has sido consumido por la rabia, por la pena y por el dolor ya solo queda la indiferencia. Así me

siento como un ser que sobra incluso en su propia celda de tortura, en su propio cuerpo, en sus propias decisiones. Y solo me queda una manera de reafirmarme y conservar un mínimo de libertad o de dignidad, aún puedo ganar yo el juego.
Cojo la pistola y me lanzo enfurecido contra el espejo, lo rompo a base de culatazos del arma, los cristales caen al suelo, solo queda la estructura de metal. Cojo los cristales y me los meto en la boca, no dejaré que ninguna otra cosa me sorprenda, no soportaría ya ni si quiera mi liberación, nada entra ya en mi horizonte de expectativas más que la muerte, y mientras mastico los cristales digo adiós a la vida, mi vida, esta si es mi decisión. Ya no le tengo miedo a la muerte, yo soy la muerte.
FIN 

lunes, 12 de octubre de 2015

12 de Octubre "Día de la vergüenza"

12 de Octubre “Día de la vergüenza”

Hoy no hay nada que celebrar. Que no os engañen, hoy es el aniversario de un genocidio, hoy es el día de la vergüenza, no es digno conmemorar asesinatos, pero que esperamos de una nación cuya fiesta principal es torturar animales por diversión.... . Esos que celebran hoy su “Día de la Hispanidad”, son los mismos que sacan las banderas cuando hay un mundial. Parece que en este país somos españoles cuando nos interesa, para dar golpes de pecho y besar un trozo de tela sí. Para presumir de clima y coger fiestas también, pero a la hora de la verdad.... que rápido os escondéis y renegáis de la patria. ¿Queréis ser patriotas? Perfecto pero sed consecuentes, empezad por no estafar, por no evadir impuestos, por denunciar al que lo hace en lugar de aplaudirle. Que hipocresía la de tatarear el himno mientras estáis cobrando en negro para no perder la ayuda que os concede el estado. Mientras compráis vuestro tabaco de contrabando y os quejáis del precio del alcohol y no de los libros y la cultura en general. Los que lleváis vuestro dinero a paraísos fiscales, y declaráis menos de lo que corresponde.
Tu mismo que hoy aplaudes a tu país, mañana serás el que reniega de todo producto “Marca España” y vas con banderas yankees el resto del año. Que vas a Gibraltar para comprar allí más barato, pero luego gritas aquello de ¡Gibraltar español!..... Que critica el cine nacional, incluso sin verlo, y solo quiere superproducciones hollywoodienses. Que prefiere ir de vacaciones a otros países porque "en España no hay nada".
¿Tu me vas a hablar de respeto a España, de hispanidad? El que todo lo compra a China por internet porque en las tiendas es demasiado caro, quiere ser ejemplo. Que pides que no te den factura para ahorrarte el IVA. Que doble moral más descarada.
Yo no estoy orgullosa de España, no puedo estarlo cuando tantas y tantas familias no tienen un mendrugo de pan que llevarse a la boca, cuando hay 5 millones de parados. No quiero alabar un país donde la mayoría de partidos políticos (por no decir todos) tienen a corruptos en sus filas. Un país donde me impusieron a un señor como jefe de estado solo por el hecho de nacer. No puedo estar contenta en un país que aplaude a incultos famosillos, en lugar de elogiar a sus científicos, a sus escritores y filósofos, a sus arquitectos e ingenieros que tienen que exiliarse para ser reconocidos en alguna parte. Un país que protege al estafador y ahoga al legal haciéndole cargar con todo el peso. Yo no puedo, ni quiero estar orgullosa. No tengo nada que celebrar hoy.
Solo espero que dediques 10 minutos de tu maravilloso día festivo para reflexionar, y cuando lo hayas hecho pregúntate...¿De verdad hay algo que celebrar?





miércoles, 12 de agosto de 2015

El ocaso

El ocaso
Apesta a muerte en la habitación, y no por mi entrada, es un olor indescriptible, es una sensación bastante deprimente. La mayoría de los presentes muestran caras serias y la minoría que sonríe se debe más que probablemente al nerviosismo provocado por la situación. Cuando entro, todos se quedan mirándome, puedo ver el reproche y la decepción en sus caras, no me quieren allí. Pero, ¿me pueden ver o simplemente me sienten? Nunca adoré mi trabajo más que cualquier funcionario ama el suyo. Es un oficio más, quizás el más importante y más odiado del universo, pero alguien lo tiene que hacer. Al cabo de unos instantes la sensación de estar siendo observado desaparece, pero lo que sucede a continuación me resulta aún más desolador. El único asistente que no aparta sus ojos de mi, resulta ser una niña de unos 7 años, me mira con una mezcla de sorpresa y desconfianza. En nuestro trabajo, la única persona que puede vernos es el individuo al que debemos llevar con nosotros. Nunca un acompañante había mantenido la mirada fija en mi durante tanto tiempo. No hay protocolo determinado para estos casos así que le sonrío y le hago señas para que se acerque. La niña, ignorada por completo por el resto de adultos y por la atmósfera de desolación, no duda en acercarse hasta mi y en tono de reprimenda se dirige a mi:
-Sé quien eres, te he visto en algunos cuentos y videojuegos. No te tengo miedo y no dejaré que te lleves a mi abuelo-. Me sorprende la actitud beligerante de la pequeña, sin duda es la primera vez que va a sufrir una muerte cercana y aun nadie explicó a la pobre que todos necesitamos morir. Es el único encargo del día, así que decido seguirle el juego y tratar de convencerla, las cosas mejor por las buenas que por las malas.
-Mira pequeña, comprendo que quieres mucho a tu abuelo, pero es el ciclo de la vida, tu abuelo debe morir porque ha llegado su momento. Para que puedan nacer nuevas vidas yo debo sesgar algunas-. Me mira y clava una respuesta más que ingeniosa: - Y a ti que matas a la gente, ¿quien te mata? ¿No debes morir tu también para que nuevas vidas lleguen? Yo prefiero que muera otra persona antes que mi abuelito, siempre fue bueno con todos-.
¡Vaya con la niña! ¿Que quien me mata a mi?, que ingeniosa. - A mi también me llegará la hora, pero ni si quiera yo se la respuesta a esa pregunta. Tu abuelo agotó su vida, estoy seguro de que si le preguntas, te dirá que quiere irse. Ya vivió lo suficiente-.
Es demasiado pequeña para hacerla entrar en razón, para que comprenda..., pero su mirada tiene algo especial, así que intento explicarle la mortalidad a la que todos estamos sujetos. - Mira seré directo, tu abuelo va a venir conmigo hoy de manera definitiva, pero lleva viniendo conmigo un poquito desde el mismo día que nació. Tu misma marchas conmigo día a día, cada día que estas viva, es un día mas cerca de la muerte, es algo inherente a nosotros y cuanto antes lo aceptes será mejor para ti. Tienes derecho a querer enfrentarte a mi y a llorar su perdida, pero entonces tus lágrimas nunca se agotaran, porque cada segundo que pasa nos acerca a todos al adiós definitivo-. Tras estas palabras, me mira con un odio que hacía mucho no veía -Algún día, me vengaré-. Y con este mensaje dicho se sienta en una pequeña silla, mostrándome su rendición. No ha comprendido la muerte, pero al menos me va a dejar hacer mi trabajo. Me acerco a su abuelo, es un señor de unos 90 años, al verme me sonríe y me da las gracias. Es un hombre de orígenes humildes pero que sin duda supo ganarse su derecho a la muerte.

***


-Hola mentor, ha llegado la hora de dejar a tu alma marchar para que al fin obtengas descanso-. Su voz suena sosegada, me recuerda a mi cuando empecé. Nosotros, los que nos dedicamos a esto, no tenemos contacto directo con nuestro sucesor, no sabemos quien será. Ellos nos observan en la lejanía y toman nota para llegado el momento asumir el cargo. Vi algo en su mirada, algo especial, algo que no se olvida, sin duda es ella. -Al fin cumplirás tu palabra y te vengarás-.

-No mentor, no busco ninguna venganza, solo vengo a darte lo que te corresponde. Durante muchos años, albergué odio en mi corazón, hasta que por fin, tras sufrir varias perdidas, comprendí tus palabras de aquel día. Comprendí que la muerte es tan nuestro como la respiración y que querer privar a alguien de ello es igual de cruel y egoísta en ambos casos. Hoy acepto la muerte como un proceso más de la vida, es más, sin muerte no habría vida, y sin vida no habría podido disfrutar de mi abuelo y de todos los seres queridos que por mi vida han pasado. Fuiste el que me quitó la venda y por cosas del destino te remplazo en este cargo y te doy el regalo que tanto mereces. Porque aunque sea el estado final de la vida y sea natural, es duro hacerlo, ya que a menudo la familia y el individuo no entienden la muerte, pocos alcanzan ese conocimiento, y a pesar de esto siempre cumpliste. Los que lo entendemos somos los encargados de cargar con ese yugo tan opresor como liberador-.
Me sorprenden las palabras de mi sucesor, el alumno supera al maestro. Nunca nadie comprendió con mayor exactitud este juego, y como la ruleta debe seguir girando, yo me entrego ya a mi derecho.

sábado, 18 de abril de 2015

Lo que no me mata me hace más fuerte

Cada mañana nos lanzamos al abismo a cambio de vivir un día más, porque sabemos que no existe vida sin experiencia, lo tenemos mecanizado, lo hacemos cotidianamente. No hay ya reflexión sobre el vivir, no al menos de manera consciente, aunque aún quedan retales. Todos pasamos por momentos de crisis o de dificultades, algunos quedan inmersos en ellos, no son capaces de salir porque no ven el clavo al que aferrarse, sin embargo hay otras personas que lo afrontan de un modo más filosófico (aunque no lo sepan) y se aferran al propio vivir, estos son Nietzscheanos de pura cepa y utilizan la famosa frase del alemán: Lo que no me mata me hace más fuerte. Esto es un homenaje a todos los que se levantan y están dispuestos (o mejor aún ex-puestos) a vivir y creo que se merecen conocer lo que acarrea esta frase en términos filosóficos para que cuando la utilicen sientan la frase con todas sus implicaciones.
En esta famosa expresión, Friedrich Nietzsche, convierte la angustia en necesidad, en fuerza para exaltar la existencia, este mismo decía que había que vivir junto al volcán para apreciar más la vida y en eso engarza muy bien con la frase que aquí venimos a comentar. Todos en mayor o menor medida, hemos tenido problemas que derivan en cierto grado de angustia y es algo que tenemos que asumir, y que es necesaria para reafirmar la vida.
Hay quien pensará que esta postura es un tanto pesimista pero ¡todo lo contrario! La vida tiene ese cariz indeterminado, y cuando mejor nos damos cuenta es en los momentos trágicos, en los momentos duros, cuando irrumpen en nuestra existencia acontecimientos imprevistos. Ahí descubrimos la incertidumbre a la que nos vemos sometidos cada día sin darnos cuenta, porque en la vida cabe todo, lo único seguro es nuestra mortalidad, (sin muerte no habría vida), lo demás es puro azar y de aquí que nos acoja esa angustia y eso es la vida, si no existiéramos no podríamos vivir esto, pero ni esto ni nada. Hay que amarla tanto en lo bueno como en lo malo, pero sobre todo en lo malo de ahí esta frase de lo que no me mata me hace más fuerte, adoptar una cierta actitud de apertura en la que no hay plan y estamos a expensas de lo que ocurra, porque la mayor fortaleza que tenemos es el mismo hecho de vivir. Puedes perder tu empleo, tu casa, tu familia, tus amigos, tu dinero....y aún en ese momento de angustia total y des-posesión estarías vivo, existiendo y siendo más consciente que nunca de esto, que es lo único que tenemos realmente y que es lo único imprescindible para estar en el mundo, el desarraigo nos enseña lo absoluto de la vida, lo imprescindible. Esto suena muy duro, pero a veces hay que planteárselo para no perder el horizonte, no dejemos que la comodidad y los detalles insignificantes (insignificantes para la vida, puesto que a esta le da lo mismo tu género, tus propiedades, tus miedos, etc) oculten el mismo vivir, ¡Ojo! No hay que ser alarmistas y hay que entender esto no como algo que tenga que ocurrir inexorablemente para darnos cuenta, podemos darnos cuenta sin la necesidad de perder nada, solo se trata de que en la angustia es más fácilmente reconocible.
La cualidad de existir no se parece a nada, la vida es a-peiron. Porque lo importante no es lo que venga, sino el mero hecho de que venga, vida sin más, hacerse uno con la vida viviendo. No hay nada imposible, solo hay hechos fuera de nuestro horizonte, por eso estas experiencias “imposibles” son más enriquecedoras porque nos acercan al puro vivir. Vive sin esperar nada concreto, pero esperando cualquier cosa.

Y esto nos acerca irremediablemente a las palabras de Nabokov en Habla, memoria donde dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas, acercándonos a esa angustia de nuevo y a nuestra mortalidad. Independientemente de lo que tengas o no, simplemente eres y de ahí que sea normal la angustia y necesaria. Nietzsche sabe como rescatar esta dimensión para no olvidarla con un tinte muy elegante y vigorizante. La próxima vez que tengas un problema aférrate a tu propia existencia y utiliza consecuentemente la frase que nos legó Nietzsche, porque acabas de ver una deducción metafísica de la misma.

viernes, 13 de marzo de 2015

Di no a la tolerancia

Yo digo NO a la tolerancia, y vosotros deberíais hacer lo mismo. Pensaréis que he perdido la cabeza (y aunque puede que tengáis razón), si tenéis paciencia para esperar mi razonamiento estoy segura que os uniréis a mi postulado.
La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral establecida. Soportar suena a casi un favor, a un acto que se hace a desgana.
La tolerancia es algo que implica permisibilidad, pero permiso ¿a quien de que? ¿Permiso a que la gente piense lo que quiera, a que se case con quien le parezca, a que profese la religión que crea mejor? ¿Quienes somos para dar permiso de nada, a nadie? La tolerancia implica una cierta jerarquía hay unos que ostentan el “poder establecido” y que son los que toleran que los que están abajo hagan ciertas cosas que ellos creen en algún grado “prohibidas” pero dan su consentimiento para seguir sometiéndolos a su poder ya establecido, es una manera de mantener el poder, de evitar males mayores, es un paliativo no algo resolutivo. Permisibilidad para que los ciudadanos deliberen en torno a ciertas nociones que están establecidas por el poder dominante, “puedes deliberar todo lo que quieras” te dirán pero luego las cosas van a seguir siendo como ellos deciden (véase las manifestaciones contra el señor, por llamarlo de algún modo, Wert, por muchas quejas que haya y mucha tolerancia a las opiniones de los estudiantes, se las pasa por el forro).
La palabra tolerancia implica de suyo un cierto “desprecio” al otro, al que es tolerado. Nadie es más que nadie, ninguna opinión es más válida que otra, por eso hay que eliminar la tolerancia de nuestras vidas para darle paso al RESPETO. El respeto equivale a una relación entre dos iguales que a pesar de no compartir las mismas ideas se respetan y no se devalúan el uno al otro.
Estamos a tiempo de enseñar a los niños a que no tienen que tolerar al extranjero de su clase porque ellos no son más por ser español, sino que le debe respeto porque es su igual. Enseñarles a que no tienen que tolerar a dos homosexuales, sino respetarlos. Enseñarles que deben respetar las opiniones de sus compañeros, sus creencias porque son tan válidas como las suyas propias. Porque la palabra tolerancia se ha quedado antigua, era algo temporal, algo que debemos superar. Aunque no nos demos cuenta en la tolerancia están metidos los prejuicios, ya supone algo “correcto” y algo “incorrecto” sin embargo el respeto no presupone nada. La tolerancia evita la confrontación dialéctica, el respeto lo aborda sin complejos para poder solucionar los problemas.
Si fuéramos menos tolerantes y más respetuosos, la libertad sería un hecho y no algo que anhelamos, no tenemos que estar de acuerdo en todo, no pido eso porque sería todo muy aburrido, pero con el respeto de por medio sin olvidarnos de que somos iguales se puede discutir cualquier cosa y no se cometerían las barbaries que se han cometido. Si tu no quieres abortar por ejemplo, me parece fabuloso, no lo hagas y ya está, respeta las decisiones de los demás y no trates de ir dando lecciones de moral. 
Sin más extensión os invito a que reflexionemos más sobre ello y empecemos a usar las palabras que nos convienen a todos y no solo a los privilegiados que tienen el poder. Eso si, no me mal interpretéis, hay cosas en este mundo que no merecen respeto y que hay que combatirlas, aquel que no muestra ningún tipo de respeto por la vida y los derechos fundamentales, está fuera del juego, el respeto debe ser algo mutuo.



lunes, 16 de febrero de 2015

El día de ser valiente


Si te preguntaran si vives con miedo, rápidamente tu cara adoptaría una expresión de sorpresa y responderías francamente que no. Pero lo real es que si, todos tenemos miedo de algo, vale que de ahí a vivir con miedo hay un abismo...o ¿no? Hay miedos que cuesta descubrir que los tenemos, pero que indudablemente están ahí alimentados por la sociedad. Hay miedo a ser uno mismo y este es el peor de todos, no queremos ser rechazados y la “mejor” manera de no serlo es siendo uno más del rebaño, si eres como todos, no destacas, no sobresales no habrá problema serás uno más, aceptado. Pero es alto el precio a pagar y ese precio es el tesoro más preciado de una persona: su individualidad. En el momento que la pierdes ya no eres tu, pero el sonido del dinero no te deja oírte, la sensación de ser aceptado te nubla la vista. Para y piensa ¿soy como me gustaría ser? Cuantas veces no has usado tal o cual ropa por el que dirán, y te has llevado horas y horas delante del espejo para salir y gustarle a todo el mundo sin pensar si te gustas a ti. Cuantas personas hay estudiando cosas que no les gustan y teniendo que dedicar su vida a cosas que no le entusiasman, todo por tener dinero porque sin él en este mundo haces poco (o al menos eso pretenden venderte), preferimos el dinero a nuestra propia felicidad. También hay muchos hipócritas escondidos, que dicen lo que no piensan y piensan lo que no dicen, no vaya a ser que la gente se ponga en contra suya, van siempre al sol que más calienta, y estos como diría Heráclito viven dormidos. ¡Ay, pobre de aquellos que si que estudian lo que quieren, visten como quieren y dicen lo que piensan de verdad! En la mayoría de los casos son rechazados, la envidia está a la orden del día y el que nunca luchó por conseguir sus sueños no puede permitir que otra persona luche y trate de conseguirlos. Por esta razón las personas que hacen lo que quieren tienen que verse sometidos a constantes ataques (muy gratuitos) sobre su forma de ser y de llevar SU vida. No me gusta poner ejemplos personales, pero haré una excepción, ya que (me siento afortunada por ello), yo estudio lo que estudio por VOCACIÓN y placer, y estoy conforme con ser como soy y trato de seguir siendo así a pesar de las críticas, yo estudio filosofía y cuando me preguntan que estudio, a que me quiero dedicar o similares, a la gente se le suele dibujar un gesto extraño y me dicen ¿Filosofía? ¿y eso que salida tiene? ¿pero a ti te gusta? En fin con este ejemplo solo trataba de ilustrar un poco lo que decía antes. Obviamente que no soy el “el superhombre” de Nietzsche ni pretendo ser un referente, pues seguramente también tengo mis miedos y defectos, solo trato de invitar a la gente a realizar lo que de verdad le salga del corazón, que solo vivimos una vez y sería una tontería desaprovechar la oportunidad de ser feliz. Es imposible contentar a todo el mundo, así que al menos contenta-te a ti mismo para no poder reprocharte nada. No tengas miedo de ser tu mismo, ni de cumplir tus sueños, disfruta los pequeños momentos y no te dejes engañar que no hace falta ser rico para divertirse, mi madre me dijo una vez que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita y creo que tiene mucha razón. Cuida lo poco que tienes, quédate solo con lo fundamental que es tu individualidad, los grandes cambios empiezan por algunos inapreciables y el modo de cambiar el mundo es cambiando todos un poquito. A partir de hoy no pongas zancadillas a los demás, si consiguen sus sueños no sientas odio, ni envidia sino motivación, no te conformes con ser una pieza más del sistema. Escúchate a ti mismo, no tengas miedo de hacerlo, sal y vive de verdad porque hoy es el día, y mañana y pasado y el otro.....el día de ser valiente.

martes, 6 de enero de 2015

El mejor de los regalos


 Ya llegó el día de reyes, ese día tan esperado por niños (y no tan niños), donde las familias se levantan temprano a la voz de alarma de algún miembro del hogar que avisa que los reyes ya han llegado desde oriente hasta tu salón. Es una mañana llena de ilusión y de encanto donde después de abrir los regalos se come el tradicional roscón de reyes y todos tan contentos, pero antes de llegar a este momento viene el comedero de cabeza. Sí, todos sabéis a lo que me refiero ese patear las calles de tu ciudad en busca del regalo más original, de buscar en cada tienda de cada centro comercial el regalo más indicado. Porque a todos nos gusta abrir regalos, (pero a mi particularmente lo que más me gusta es regalarlos, porque siento que con cada regalo das también un trozo de ti), y también que el resto los abra entonces vamos a la caza. ¡Ay que fácil lo tienen aquellos que reciben la carta!, los que no tenemos tanta suerte, tenemos que estar hasta el día 5 consultando e investigando. Tienes que encontrar algo útil, que le haga falta, que le haga ilusión y sobre todo que sea sorpresa, vamos lo que viene siendo el regalo “ideal”. Yo como todos encontré varios regalos pero nunca dí con el regalo ideal, siempre encontré regalos banales que si bien cumplían alguna función siempre me quedaban algo cojos en ocasiones, a pesar de esto nunca faltó el clima de ilusión, de agradecimiento y felicidad la mañana de reyes, yo no sabía como era posible, hasta que hoy descubrí el porque.....si nunca creí encontrarlo pero siempre notaba que lo había conseguido, era porque este regalo no lo puedo comprar con mi dinero (y no es porque tenga 20 años sea estudiante y no trabaje. No lo podría comprar ninguna cartera del mundo), es porque ese regalo es algo tan simple como el amor y la unión. Ese es el regalo ideal, buscándolo sin cesar y resulta que lo vas dando día a día que te lo dan día a día, que por eso cuando te regalan aquel paraguas que nunca piensas usar, en el fondo te hace ilusión y aunque normalmente lo achacamos a que la intención es lo que cuenta esto alberga mucho más. Puesto que el detalle, es la viva imagen del amor que siente por ti la persona que te lo regaló porque significa que ha intentado buscar ese regalo ideal y ha sido la manifestación que se le ha ocurrido o que ha podido comprar. Por eso yo este año no hice ninguna lista, porque se que lo que me regalen estará sobradamente bien porque ya jornada tras jornada, mes tras mes, año tras año me están obsequiando con el mejor de los regalos posibles, y yo intento corresponder ese amor desinteresado en igual o mayor medida. Por eso quiero dedicar estas palabras ñoñas y cursis a mi familia (la de sangre y la que he ido eligiendo en estos 20 años de camino), puesto que son ellos los que me reconfortan y dan su amor, en especial a mi madre y a mi hermana porque son el motivo por el que me levanto, lucho y sonrío cada día y las que sustentan mi vida. Mama, Gema sois mis estrellas GRACIAS. Porque la navidad es más que un periodo vacacional es un estado de ánimo y hacéis que cada día sea como la mañana de reyes.