Yo digo NO a la
tolerancia, y vosotros deberíais hacer lo mismo. Pensaréis que he
perdido la cabeza (y aunque puede que tengáis razón), si tenéis
paciencia para esperar mi razonamiento estoy segura que os uniréis a
mi postulado.
La
tolerancia, del latín tolerare
(sostener, soportar), define el grado de aceptación frente a un
elemento contrario a una regla moral establecida. Soportar suena a
casi un favor, a un acto que se hace a desgana.
La tolerancia es
algo que implica permisibilidad, pero permiso ¿a quien de que?
¿Permiso a que la gente piense lo que quiera, a que se case con
quien le parezca, a que profese la religión que crea mejor? ¿Quienes
somos para dar permiso de nada, a nadie? La tolerancia implica una
cierta jerarquía hay unos que ostentan el “poder establecido” y
que son los que toleran que los que están abajo hagan ciertas cosas
que ellos creen en algún grado “prohibidas” pero dan su
consentimiento para seguir sometiéndolos a su poder ya establecido,
es una manera de mantener el poder, de evitar males mayores, es un
paliativo no algo resolutivo. Permisibilidad para que los ciudadanos
deliberen en torno a ciertas nociones que están establecidas por el
poder dominante, “puedes deliberar todo lo que quieras” te dirán
pero luego las cosas van a seguir siendo como ellos deciden (véase
las manifestaciones contra el señor, por llamarlo de algún modo,
Wert, por muchas quejas que haya y mucha tolerancia a las opiniones
de los estudiantes, se las pasa por el forro).
La palabra
tolerancia implica de suyo un cierto “desprecio” al otro, al que
es tolerado. Nadie es más que nadie, ninguna opinión es más válida
que otra, por eso hay que eliminar la tolerancia de nuestras vidas
para darle paso al RESPETO. El respeto equivale a una relación entre
dos iguales que a pesar de no compartir las mismas ideas se respetan
y no se devalúan el uno al otro.
Estamos a tiempo
de enseñar a los niños a que no tienen que tolerar al extranjero de
su clase porque ellos no son más por ser español, sino que le debe
respeto porque es su igual. Enseñarles a que no tienen que tolerar a
dos homosexuales, sino respetarlos. Enseñarles que deben respetar
las opiniones de sus compañeros, sus creencias porque son tan
válidas como las suyas propias. Porque la palabra tolerancia se ha
quedado antigua, era algo temporal, algo que debemos superar. Aunque
no nos demos cuenta en la tolerancia están metidos los prejuicios,
ya supone algo “correcto” y algo “incorrecto” sin embargo el
respeto no presupone nada. La tolerancia evita la confrontación
dialéctica, el respeto lo aborda sin complejos para poder solucionar
los problemas.
Si fuéramos menos
tolerantes y más respetuosos, la libertad sería un hecho y no algo
que anhelamos, no tenemos que estar de acuerdo en todo, no pido eso
porque sería todo muy aburrido, pero con el respeto de por medio sin
olvidarnos de que somos iguales se puede discutir cualquier cosa y no
se cometerían las barbaries que se han cometido. Si tu no quieres
abortar por ejemplo, me parece fabuloso, no lo hagas y ya está,
respeta las decisiones de los demás y no trates de ir dando
lecciones de moral.
Sin más extensión
os invito a que reflexionemos más sobre ello y empecemos a usar las
palabras que nos convienen a todos y no solo a los privilegiados que
tienen el poder. Eso si, no me mal interpretéis, hay cosas en este
mundo que no merecen respeto y que hay que combatirlas, aquel que no
muestra ningún tipo de respeto por la vida y los derechos
fundamentales, está fuera del juego, el respeto debe ser algo mutuo.