viernes, 13 de marzo de 2015

Di no a la tolerancia

Yo digo NO a la tolerancia, y vosotros deberíais hacer lo mismo. Pensaréis que he perdido la cabeza (y aunque puede que tengáis razón), si tenéis paciencia para esperar mi razonamiento estoy segura que os uniréis a mi postulado.
La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral establecida. Soportar suena a casi un favor, a un acto que se hace a desgana.
La tolerancia es algo que implica permisibilidad, pero permiso ¿a quien de que? ¿Permiso a que la gente piense lo que quiera, a que se case con quien le parezca, a que profese la religión que crea mejor? ¿Quienes somos para dar permiso de nada, a nadie? La tolerancia implica una cierta jerarquía hay unos que ostentan el “poder establecido” y que son los que toleran que los que están abajo hagan ciertas cosas que ellos creen en algún grado “prohibidas” pero dan su consentimiento para seguir sometiéndolos a su poder ya establecido, es una manera de mantener el poder, de evitar males mayores, es un paliativo no algo resolutivo. Permisibilidad para que los ciudadanos deliberen en torno a ciertas nociones que están establecidas por el poder dominante, “puedes deliberar todo lo que quieras” te dirán pero luego las cosas van a seguir siendo como ellos deciden (véase las manifestaciones contra el señor, por llamarlo de algún modo, Wert, por muchas quejas que haya y mucha tolerancia a las opiniones de los estudiantes, se las pasa por el forro).
La palabra tolerancia implica de suyo un cierto “desprecio” al otro, al que es tolerado. Nadie es más que nadie, ninguna opinión es más válida que otra, por eso hay que eliminar la tolerancia de nuestras vidas para darle paso al RESPETO. El respeto equivale a una relación entre dos iguales que a pesar de no compartir las mismas ideas se respetan y no se devalúan el uno al otro.
Estamos a tiempo de enseñar a los niños a que no tienen que tolerar al extranjero de su clase porque ellos no son más por ser español, sino que le debe respeto porque es su igual. Enseñarles a que no tienen que tolerar a dos homosexuales, sino respetarlos. Enseñarles que deben respetar las opiniones de sus compañeros, sus creencias porque son tan válidas como las suyas propias. Porque la palabra tolerancia se ha quedado antigua, era algo temporal, algo que debemos superar. Aunque no nos demos cuenta en la tolerancia están metidos los prejuicios, ya supone algo “correcto” y algo “incorrecto” sin embargo el respeto no presupone nada. La tolerancia evita la confrontación dialéctica, el respeto lo aborda sin complejos para poder solucionar los problemas.
Si fuéramos menos tolerantes y más respetuosos, la libertad sería un hecho y no algo que anhelamos, no tenemos que estar de acuerdo en todo, no pido eso porque sería todo muy aburrido, pero con el respeto de por medio sin olvidarnos de que somos iguales se puede discutir cualquier cosa y no se cometerían las barbaries que se han cometido. Si tu no quieres abortar por ejemplo, me parece fabuloso, no lo hagas y ya está, respeta las decisiones de los demás y no trates de ir dando lecciones de moral. 
Sin más extensión os invito a que reflexionemos más sobre ello y empecemos a usar las palabras que nos convienen a todos y no solo a los privilegiados que tienen el poder. Eso si, no me mal interpretéis, hay cosas en este mundo que no merecen respeto y que hay que combatirlas, aquel que no muestra ningún tipo de respeto por la vida y los derechos fundamentales, está fuera del juego, el respeto debe ser algo mutuo.



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